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Semántica del por qué (parte III)

Dated: domingo, julio 24, 2005

(From H. Hernán Moraldo's personal blog)

Ya falta poco para que cerremos esta extraña serie de posts sobre la “Semántica del por qué”. Para esta tercera parte esperaba ya estar cerrando la serie, pero la complejidad del tema me impide hacerlo en menos de cuatro partes.

Para esta tercer parte, ya la respuesta de la pregunta “¿cuál es el significado, la semántica, de por qué?”, empieza a tomar forma, y se empieza a entender mejor la relevancia y dificultad de la pregunta en cuestión.

Pero no puedo dejar de prometer que sólo con el cierre de esta serie, se terminará de entender el valor de la misma. Por ahora sólo nos vamos acercando, paso a paso, a la resolución de esta cuestión.

Recomiendo la lectura previa de los anteriores posts de la serie (Semántica del por qué (parte I), y Semántica del por qué (parte II)).

La pregunta

El objetivo de esta serie de varios posts fue desde el comienzo encontrar una respuesta precisa a la pregunta de “¿qué significa por qué?”.

En principio puede parecer una cuestión trivial, pero veremos a continuación que no lo es necesariamente.

En un momento dado, sucede que Napoleón pierde una guerra. Parecería lícito preguntar (y sería de importancia histórica): “¿por qué es que esto ha pasado?”. Ésta es una pregunta que espera una respuesta, y para nosotros darle semántica a esta pregunta (al por qué), significaría encontrar los conjuntos precisos de respuestas correctas e incorrectas en relación con esa pregunta.

Para otras preguntas esto está resuelto. “¿Es cuatro más cuatro igual a dos?”, tiene un conjunto de respuestas verdaderas que incluyen todas las calificaciones positivas (“sí”, “correcto”, “afirmativo”, etcétera), y un conjunto de respuestas falsas (“no”, “incorrecto”, “falso”, etcétera).

Pero cuando Napoleón pierde una guerra, responder la pregunta “¿por qué es que esto ha pasado?” con verdad, significa exponer una causa de la cual pueda decirse que verdaderamente ha provocado el hecho. ¿Pero no es ésta una forma de definición circular, viciosa, de por qué? Estamos diciendo que por qué es hallar una causa, que es la que provoca el hecho, cuando también entendemos que provocar el hecho significa ser causa de, y por tanto ser respuesta de la pregunta por qué en relación al mismo.

Vemos así que encontrar una respuesta a la pregunta de ¿cuál es la semántica del por qué? no es una cuestión menor. En estas (creo) dos últimas partes de la serie de la “Semántica del por qué” espero hallar una respuesta a la cuestión, basada en el uso de la herramienta que hemos desarrollado en las anteriores partes de la serie: un modelo detallado de lo que es un juego, que implica que la vida misma, nuestro mundo, funciona también como un juego, y por tanto puede ser interpretado a través del mismo modelo.

Semántica denotacional (muy brevemente)

Antes de pasar a ver la semántica en cuestiones lingüísticas, veamos cómo funciona en otros terrenos, muy brevemente. Particularmente, me interesa la manera en que funciona en el mundo de las Ciencias de la Computación. Y específicamente, me quiero meter con la semántica denotacional, que es lo que más se acerca al enfoque que utilizaremos aquí.

En Ciencias de la Computación, la semántica denotacional de un programa (su significado) es en general el resultado de la ejecución del mismo. Por ejemplo, si tenemos un lenguaje de programación que permite escribir cálculos, y escribimos en el mismo un programa sencillo como el siguiente:

4+3

La semántica denotacional del mismo (que podemos marcarla como corchetes), es por supuesto el resultado del cálculo en que consiste el programa:

[4+3]=7

Si en este lenguaje agregamos la capacidad de utilizar variables, permitimos la escritura de programas como el siguiente:

4+x

El problema es ahora hallar una respuesta precisa a la pregunta, ¿cuál es la semántica de este programa?:

Una forma de responder la pregunta, es limitando la misma a un contexto, diciendo por ejemplo que:

Para x=5, [4+x]=9

Lo cual es cierto, aunque no responde nuestra pregunta original. Pero sí nos da una base para responder la cuestión de la semántica de por qué

Semántica de preguntas

Ya adelantamos algo de esta sección, en la introducción a este mismo post. ¿Cuál es la semántica, el significado, de una pregunta en un contexto dado?

Una forma de ver el significado de una pregunta, es a través de las respuestas que son válidas para la misma, y de las que no (lo cual requiere un supuesto de conocimiento completo de los objetos del mundo; pero eso lo tenemos en nuestro modelo de los juegos así que no nos preocupa).

Por dar un ejemplo, de nuevo en el lenguaje matemático (que por ser tan preciso y exacto, me ahorra muchas explicaciones), podemos pensar en la siguiente ecuación como una pregunta:

x+5=3

La pregunta en este caso es “¿a qué numero le podemos sumar cinco para que resulte 3?”. En diferentes contextos, esta pregunta tiene diferentes respuestas. Por ejemplo para los números naturales positivos, la pregunta no tiene respuestas correctas, pero sí incorrectas, como es el caso de “4”, o “6”. Para números enteros o reales, el conjunto de respuestas correctas contiene únicamente a “-2”, y el de respuestas incorrectas tiene números nuevos, como “-16”.

Dos preguntas que contienen idénticos conjuntos de respuestas son en cierta manera idénticas; esto queda bien expresado en este modelo del lenguaje que no distingue entre las preguntas “¿qué número es mayor, el 2 o el 3?”, y “¿cuántas personas forman un dúo, dos o tres?”.

Aunque podría ser de otra manera, para este caso, consideramos que cada pregunta tiene limitadas por contexto las respuestas posibles, que luego pueden ser consideradas divididas entre correctas e incorrectas. Este detalle hace que la respuesta “pollo” no sea incorrecta para la pregunta “¿es Jorge azul?”, sino simplemente inválida (este detalle afecta las clases de equivalencia de los conjuntos de preguntas).

Cuestiones fundamentales

Así que ahora tenemos un enfoque para encontrar la semántica del por qué: la semántica de la pregunta “¿por qué X?” estará compuesta por las respuestas correctas e incorrectas de tal pregunta; el problema ahora se reduce a encontrar qué cosas responden (y qué cosas no), a cada pregunta particular iniciada por la frase “por qué”.

Nos resulta por cierto bastante inmediato descubrir que Y responde la pregunta “¿por qué X?”, si Y es una causa de (o provoca a) la ocurrencia de X. No parece un gran avance, pero con esta comprensión paso a paso de los problemas menores de la cuestión, nos vamos aproximando a la resolución de la misma.

Nuestro problema de a poco se va reduciendo: ahora necesitamos apenas responder a tres cuestiones para encontrar la semántica precisa del por qué, para un modelo de mundo determinado:

  1. Encontrar una forma precisa de expresar el evento para el que se busca una causa
  2. Encontrar un lenguaje para expresar las causas (determinando así el conjunto de respuestas posibles)
  3. Distinguir entre las respuestas correctas e incorrectas, del conjunto del punto anterior.

Una vez atendidas estas tres cuestiones, habremos encontrado para cada pregunta “por qué”, sus conjuntos de respuestas correctas e incorrectas, y de esta manera habremos encontrado una semántica precisa para la pregunta.

Antes del fin

Nos acercamos ya al fin de esta serie de posts. Creo que ya para la cuarta parte estaremos terminando de responder la pregunta que planteamos desde el título, y terminando de mostrar por qué es que la cuestión en sí misma es interesante, e importante. Que creo, y espero, poder demostrar en el próximo (y espero también último) post de la serie.

Según cómo vea que resulta el final de la serie, puede que decida convertir este texto al formato de artículo, más breve y ordenado. Pero antes de hacerlo me gustaría recibir algo de feedback sobre este tema.



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